ESCUCHAR, LA POLÍTICA NECESARIA: cómo nació un comedor social en Yabucoa


Kique Cubero García narra como escuchar a las personas con las que trabaja lo llevaron a él y al Centro de Apoyo Mutuo de Caguas hasta Yabucoa para dar inicio al Comedor Comunitario Camino Nuevo.

ESCUCHAR LAS HAMBRES SILENCIOSAS

Escuchando los latidos del estómago del pueblo y su hambre tras el paso del huracán María, al octavo día el Centro de Desarrollo Político, Educativo y Cultural (CDPEC) montamos en colaboración con el grupo Urbe Apie, un comedor comunitario al que llamamos Centro de Apoyo Mutuo (CAM). El primer día que empezamos a practicar la solidaridad y proponer otra manera de relacionarnos en torno a la comida, llegó al CAM gente que no había comido en tres días. Algunos y algunas ni lo habían dicho, habían intentado en vano acallar su hambre en esos tres largos días. A esta hambre se añadían las otras hambres: la de salud, la de tranquilidad mental, la de cariño, la de un techo seguro, la de propósito en la vida, la de solidaridad; hambre de relaciones humanas medidas por el respeto mutuo y no por el dinero o afán de lucro; hambres silenciosas, hambres nuestras también y de todos los días, hambres desde antes de María.

Y fueron estas muchas hambres las que trajeron al CAM a Carmen, quien vagaba por el pueblo buscando qué comer porque llevaba días comiendo galletas Export Soda. Carmen vio la fila frente al CAM y preguntó de qué era. Le dijeron en la fila que ofrecíamos almuerzos proponiéndole como intercambio, cuando pudiera, comer por tiempo de trabajo, suministros o donativos en efectivo. Estas tres formas de intercambio lo llamamos sistema de tres aportaciones y es un sistema practicado desde hace 4 años por Comedores Sociales de PR, un proyecto del CDEPC. Carmen comió y optó por dar tiempo de trabajo. Fue así que la bautizamos Carmen Café, por ser la encargada de preparar el café del desayuno a las alrededor de 150 personas que desayunan diariamente en el comedor comunitario del CAM.

El 11 de octubre, día 13 del año 0, el CDPEC decidimos ensayar una política nueva en el CAM. Inspirados e inspiradas en las lecturas que a principios de siglo XX hacían obreros y obreras en las fábricas de tabaco durante la jornada, hicimos un NotiCAM con el voluntariado del CAM. El NotiCAM consistió en leer, mientras se preparaba el almuerzo, alguna noticia seleccionada previamente de la prensa escrita. Emilú Berríos, compa del CDPEC, leyó del diario El Vocero una noticia cuyo titular era María deja estela de hambre en Yabucoa. “Pasadas ya tres semanas del azote de María, los residentes de este municipio -el primero en recibir el impacto del poderoso huracán- todavía tiene problemas para conseguir lo más básico: agua y comida.” Al escuchar estas palabras Carmen Café no pudo trabajar más y se fue a la parte de atrás a llorar. Carmen Café es yabucoeña y le entristeció enterarse que su pueblo había quedado destrozado por el huracán. Pero más le entristeció la ausencia de una iniciativa como el CAM. Nos pidió que ayudáramos a crear un CAM en Yabucoa. Nos retó a asumir el desafío de hacer una política necesaria. Y la escuchamos.

ACTUAMOS…

Dos días después, Carmen Café y yo íbamos camino a Yabucoa para contactar personas interesadas y buscar lugares con una capacidad mínima para cocinar a unas 200 personas diariamente. En Yabucoa hay un supermercado mayorista y minorista del cual dependen gran parte de los pequeños comerciantes y gente común de este pueblo y el de Manuabo: el supermercado Ralph. La reportera del Vocero Maricarmen Rivera Sánchez decía que en Ralph había una larga fila para entrar así que decidimos hacer una parada ahí para hablar con la gente.

Ralph era un hormigueo de personas. Carmen Café comenzó presentándose a dos señoras como voluntaria del CAM en Caguas, yabucoeña del barrio Calabaza, hija de Lola que fue cocinera de la escuela José Facundo Cintrón. Les preguntó cómo estaban las cosas ahí con la comida. Las señoras nos contaron que todo se les había acabado en la casa y el supermercado no había querido abrir y que, además, los dueños de Ralph pusieron los precios por las nubes como por ejemplo las latas de salmón a $10 y el aceite de maíz a $7. Carmen Café entonces les explicó nuestra intención de montar un comedor comunitario con el sistema de tres aportaciones y les explicó en qué consistía. Un señor, que estaba detrás de las dos doñas y quien escuchaba atento la conversación, interviene: “¡Ah sí! Cómo en los tiempos de antes”, validando con esa expresión la práctica política del CDPEC: organizar con la gente de abajo, oprimidos y oprimidas, en torno a necesidades básicas comunes (alimentación, salud, vivienda, educación, cultura, transportación y cariño) buscando soluciones colectivas a problemas aparentemente individuales. Una de las doñas nos recomendó que fuéramos a la emisora de radio local, Victoria 840, muy cerca de Ralph y pidiéramos tiempo en el aire para anunciar nuestra intención. La escuchamos y fuimos.

En Victoria 840 relaté la historia de Carmen Café y de cómo su desafío nos interpeló a estar ahí con la intención de montar un Comedor Comunitario con el apoyo del CAM de Caguas. El apoyo del CAM consistía en equipo para cocinar, comida para alimentar mínimamente a 200 personas por dos días, es decir, unos 400 platos en total, y 4 personas del CAM: el cocinero introvertido William, la enérgica Carmen Café, el joven incansable Vladimir y este paciente organizador, Kique, que escribe este cuento. Ante la pregunta de la locutora, Linda, de si esperamos recibir ayuda del Municipio y si hemos hecho acercamientos al mismo la respuesta fue tajante: no vamos a esperar ni por el municipio, ni por el gobierno, ni por FEMA, ni por los federales; no vamos a esperar por nadie, con o sin gobierno lo vamos a hacer y lo haremos porque las circunstancias lo hacen necesario y mucha gente en el fondo lo anhela. Fue la frase “con gobierno o sin gobierno lo vamos a hacer, no vamos a esperar por nadie” la que hizo a Jannette, madre trabajadora del sector Rincón del barrio Camino Nuevo, dar media vuelta al guía de su Hondita y dirigirse a toda prisa a Victoria 840 para ponerse a disposición de facilitar la creación de un comedor social. Fue ella quien nos llevó al barrio por donde entró la furia del ojo de María dejando a su paso destrucción y tristeza. Fue ella quien nos presentó a la aguerrida Marti y la honesta Lelis, dos mujeres que con su fuerza interior han estado desde el día uno. Nos llevó a las parcelas de Camino Nuevo para que con nuestro paso dejáramos un comedor social y solidaridad.

…Y LUEGO DECIMOS

Decir fue hacer: el miércoles 25 de octubre, día 27 del año 0, a las 11:30 am el Comedor Comunitario de las parcelas Camino Nuevo sirvió su primer plato de comida caliente: arroz con pollo y habichuelas coloradas. Desde entonces sirve con amor solidario de lunes a viernes 100 platos, 45 de ellos a domicilio para personas que por condición física y/o mental no pueden llegar al comedor que se hace desde el parque de pelota y futbol Alvin Telles Meléndez. Pero no siempre fue así. Hubo dos días, duros e intensos, en los que produjimos 398 platos que se hicieron en dos pequeñas estufas de gas caseras de 4 hornillas. Esta masiva operación fue para alimentar además de las parcelas, al sector montañoso del Guano (211), a Hoyo Vicioso (45 platos) y al sector costero El Negro (66 platos), todos sectores o barrios pertenecientes a Camino Nuevo. Gente olvidada por los partidos políticos que solamente se dan la vuelta por esos lares cada 4 años; gente también olvidada por las empresas y bancos que solamente le buscan para los Black Fridays o para pagar cuentas.

Cada día y sus noches hubo que ensayar distintas políticas organizativas cuyos resultados no sabíamos de antemano pero tampoco nos preocupábamos de saberlo. El tiempo del estómago hambriento urgía a actuar aunque fuese errando. Pero el margen de error es bien poco, requiere ser asertivo; para ser asertivo, hay que tener plena atención en el momento y sus constantes cambios. Y corregir sobre la marcha: inventamos o erramos como nos enseñó el maestro Simón Rodríguez.

Nos inventamos preguntas más que respuestas sin temor a errar. Algunas preguntas guías para la acción política: ¿qué hacer colectivamente con lo que hay, con lo que aparece? ¿cómo gestionar colectivamente lo que se necesita hacer como colectivo en lugar de gestionar colectivamente lo que se necesita tener como individuos? Estas preguntas fueron las guías en los siguientes ensayos políticos practicados en Yabucoa:

  1. análisis de coyunturas y escenarios políticos con la gente al momento de buscar un lugar desde el cual cocinar de manera autogestionada sin intervención ni del Estado ni de empresas privadas;

  2. integrar al voluntariado en los procesos de toma de decisiones y en la organización del trabajo como la creación, al tercer día, de un menú sabroso con los nutrientes necesarios usando las donaciones hechas por la gente los primeros dos días;

  3. anunciar el inicio del comedor a través de Radio Móvil, un ensayo de comunicación política mediante la amplificación de un mensaje, pregón o promo lanzado por altavoces encima de un carro;

  4. moderar las reuniones colectivas o hacer una acción política sin excluir lo espiritual de lo político como cuando se empezó a comparar con los comensales la comida que estaba entregando FEMA vs la que ofrecíamos allí. El punto de partida para hacer la comparación y la crítica a la respuesta del imperio fue un dicho cristiano: “La Verdad es Hija de Dios.”

Mucho tanteo político, lanzándonos al vacío ideológico sin saber, confiando en la capacidad transformadora de la llamita humana.

Como organizador, el ensayo político más retador ha sido esforzarme en escuchar y no imponer una política ni una ideología, no querer tener el mando de la situación y así dar espacio al nacimiento del liderato que surge de las de abajo y los de abajo. Ese liderato que nace de las entrañas de los pueblos siempre tiene como suelo la dignidad y cuando se desarrolla y afianza es contundente. Me tocó acompañar de muchas maneras a Marti, coordinadora del Comedor Comunitario de Camino Nuevo y antigua funcionaria electoral del PNP, en sus gestiones para coordinar las distintas áreas de trabajo del comedor social (cocina, distribución, runner, compras, closing). Uno de esos acompañamientos más difíciles fue cuando FEMA y el ejército invasor, en conjunto con el Departamento de la Vivienda colonial, llegaron con la intención de usar el parque para distribuir comida y suministros. Con toda la rabia del mundo adentro no me impuse y dejé que Marti negociara con FEMA y el ejército invasor USAmericano por el espacio del parque. Para mí era más importante que Marti aprendiera a mirar descolonizadamente al opresor que lo que yo pensara de los invasores así que solamente le aconsejé que la negociación se tenía que dar de tú a tú, que sea quien sea siempre debemos sentirnos dignos y dignas porque en el Comedor Comunitario Camino Nuevo cocinábamos dignidad y ese es nuestro valor. A Marti le tocó defender el acceso para entrar y salir a las runners de los platos de comidas (del Guano Ester y Zory, de Hoyo Vicioso Jennifer, de El Negro Noelia) y en su defensa del parque cayó en cuenta que habíamos ocupado y construido un espacio político nuevo aunque no lo hubiéramos pensado de esa manera hasta ese momento. Y Marti, estadista militante del PNP, enfrentó a los militares de armas largas a la entrada del parque y logró que dejaran pasar nuestros carros. Más tarde en el día Marti me expresó su lección política y descolonizadora: “el hecho de estar pasando necesidad no es razón pa’ que nos humillen.”

Días antes de la invasión al parque por parte de FEMA y el ejército USAmericano, Marti me había ordenado que cruzara un convoy militar con la Chevrolet del CDPEC en medio de la carretera. Así lo hicimos y tuvieron que darnos agua para el Comedor Comunitario Camino Nuevo y agua para Marti. En ese momento supe que Marti se iba sintiendo empoderada, que la creación del Comedor Comunitario Camino Nuevo había iniciado un proceso político con potencial descolonizador. ¿Cuál será el desenlace de ese proceso? Difícil decirlo pero fue iniciado y eso es un avance en esta larga guerra contra el capitalismo colonial y todos sus aparatos, especialmente el Estado. Decir nuestra política fue hacerla, y hacerla porque se escuchó la política necesaria.

¿CUÁL ES LA POLÍTICA?

“Escuchar es uno de los verbos más filosóficos que hay”, me dijo una vez un compañero de estudios de filosofía. Tras 21 años de actividad política puedo decir que es probablemente también uno de los más políticos pero menos practicados. Callar y escuchar antes de expresar la propia ideología es hoy una nueva forma de hacer política. Y es nueva no porque no fuera practicada antes, es nueva porque es necesaria en el tablero político de este primer año de austeridad bajo la bota de la Yunta de Control Fiscal y su gobierno títere colonial rojo y/o azul. Este primer año viene matizado por los efectos materiales y psicológicos de un devastador huracán que servirán a la Yunta y al gobierno colonial para imponer políticas antipáticas al pueblo. Y aún nos queda una década (y quizás hasta más) de austeridad. En este tablero político de éxodo masivo de nuestra población, de abandono del Estado de sus ciudadanos coloniales y dejarlos a merced de la crueldad del Mercado, de la bancarrota moral de los partidos políticos tradicionales y su gestión para no quedarse fuera de la repartición del botín, de la mezquina política de las organizaciones de oposición al régimen dictatorial de sobrevivir sus pequeños colectivos y sectas, en ese tablero político de hoy decir y repetirse el credo político y organizar en torno a esa creencia política para luego, acaso, escuchar lo que se quiere escuchar, es un error político. Hoy hay que escuchar el dolor y la rabia de nuestra gente, estar atentos a los destellos de su dignidad, y generar los procesos políticos para que la experiencia adquirida por nuestro pueblo en tantos años de explotación, represión y sufrimiento sane y esté en función de crear otras condiciones de vida, otra sociedad, un país por fin. Con humildad nosotros y nosotras en el CDPEC hemos decidido cambiar de práctica política distanciándonos de una mera política de oposición que busca negociar con el Estado un espacio o reconocimiento político; hemos decidido escuchar las lecciones de autogestión de la gente de abajo y generar procesos políticos partiendo del conocimiento y experiencias de esa autogestión desde abajo, transformándonos en el proceso. Somos un experimento político en construcción así que perdonen los inconvenientes. No tememos errar porque no hay ningún problema en errar. Hacer, pensar, imaginar nuevas prácticas políticas, hacer, errar y escuchar las lecciones del error es política necesaria. Errar no es un error. En política se puede errar, lo que no se puede es insistir en políticas erradas.


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