El CDPEC, para un fin colectivo


El Centro para el Desarrollo Político Educativo Cultural (CDPEC) comprende ejercer un trabajo de base comunitaria, nucleado o centrado en tres fines colectivos de transformación social como lo son lo político, lo educativo y lo cultural. Domingo Dávila Torres comenta cómo entiende el trabajo de CDPEC y lo compara con la poesía.

“un estado de concurrencia poética”

José Lezama Lima

El Centro para el Desarrollo Político Educativo Cultura (CDPEC) comprende ejercer un trabajo de base comunitaria, nucleado o centrado en tres fines colectivos de transformación social como lo son lo político, lo educativo y lo cultural. Donde lo político está vinculado a las formas críticas de percibir y resolver los problemas que nos afectan; lo educativo se manifiesta en la manera entendida de razonar las soluciones, efectivamente, mediante la acción decisiva de todos los participantes y voluntarios, y por último, asimilar la experiencia del trabajo cotidiano colectivo de acción y reflexión como un hecho cultural con posibilidades de trascendencia, pero a ser confrontado y mejorado, día a día, en su desarrollo, ya entonces, para un fin colectivo de amplitud social.

El CDPEC, allí donde identifica una base de acción comunitaria que precisa de una respuesta urgente de acción colectiva, no asistencialista, recurre a las formas más espontáneas de solidaridad donde iniciar trabajos que la comunidad misma, afectada, luego pueda asumir. Es decir, traducir a la práctica social el elemento base del apoyo terapéutico de la siquiatría del Dr. Efrén Ramírez: “apoyo mutuo, esfuerzo propio”, del cual varios integrantes y aliados de CDPEC participaron en sus procesos de desarrllo personal.

El problema más común y urgente que nos enfrenta, antes y después del huracán María, por ejemplo, es el hambre y la buena alimentación. Cifras alarmantes identifican zonas con un nivel de pobreza en Puerto Rico mayores a un 60% (Patilla, Naguabo, Barranquitas, Maricao, Utuado, Loíza, por ejemplo) con números aún mayores cuando nos referimos al núcleo familiar, mujeres solas jefes de familia desempleadas y los niños.

El impacto de un huracán con vientos sostenidos y ráfagas entre las 160 y 200 mph, más una administración colonial incopetente y corrupta, más la insistente dictadura de una Junta de Control Fiscal, en el ámbito del más abominable e insensible imperio norteamericano, permite imaginar cómo la pobreza, el hambre y la desnutrición se han presipitado, aun más grave que anteriormente, sobre los puertorriqueños y puertorriqueñas.

En el contexto de la grave crisis que viene afectando a Puerto Rico desde el 2006 y en la agudización de la crisis actual el CDPEC, organización de raíz socialista, inspirada en movimientos populares, ha visto la urgencia de comprender la manera de ayudar a activar un sistema o modelo de sostenibilidad digno y humano de efectividad social. En ese contexto urgente de desarrollo de servicios, el CDPEC, utiliza, 5 herramientas que permiten acercarnos solidariamente a comunidades de condiciones sociales diferentes, estas herramientas son: Los Comedores Sociales, CS, inicialmente implementados como un servicio a los jóvenes universitarios y en la actualidad como Centro de Apoyo Mutuo, CAM, que pueden describirse como comedores sociales, también, pero comunitarios. A los CS y CAM, sumamos lo que podríamos llamar, por el momento, herramientas de apoyo, como Carpas de Acupuntura, gracias al Proyecto Salud y Acupuntura, el mecanismo de promoción y llamados de movilización como el Radio Móvil, y documentación video-fílmica de los procesos comunitarios a través del proyecto Desde Abajo. El objetivo principal en el desarrollo de servicios es que cada comunidad o sector social que asuma la implementación de las herramientas propuestas por el CDPEC pueda de inmediato fundamentarse en el sistema de tres aportaciones, que los CS, a partir de un esfuerzo sacrificado de 4 años con muy poco recursos, fueron madurando en los fundamentos vinculantes, de lo político, educativo y cultural, a las comunidades o sectores.

El sistema de tres aportaciones es la forma de romper con el asistencialismo, entendido, claro está, en un proceso de comprensión de los comensales, (“apoyo mutuo, esfuerzo propio”), pero, agresivo en la confianza de su efecto en ellos mismos, para asumir el reto de dar continuidad a la creación del proyecto solidario. Las tres aportaciones son: donativos en dinero, por el alimento ofrecido a un intercambio razonable; donativos en artículos de comida o para su elaboración y por último, trabajo voluntario. El trabajo voluntario está fundamentado en las posibilidades y capacidades, (el voluntariado es la fuente de creatividad en los CS, para el logro de las metas), de cada comensal que se acerca. Cuando el sistema de tres aportaciones hace sustentable el servicio, entonces, la comunidad se acerca a comprender el fin colectivo para el que trabaja, porque el voluntariado genera voluntarios que quieren reproducir el sistema: nos nutrimos nutriendo, de ahí la consigna surgida de la experiencia del comedor social de la huelga estudiantil 2017: “Yo no como austeridad, yo cocino dignidad”.

En realidad, lo que se describe parece sencillo, pero no lo es. Hasta podemos dudar de su descripción, por toda la hermosura, aliento, desaliento, desasosiego, fuerza, energía, cansancio, incertidumbre y pasión que se invierte y las palabras no informan. Vicios de clase, incapacidad para confiar en la gente sencilla, intereses no superados en una educación que no corresponde a la humildad del trabajo, oportunismo político, confrontaciones con el legalismo institucional del poder que impide o molesta la libertad de las iniciativas y ventajería social retan continuamente la efectividad de la comunicación y requieren el ojo más alerta para que los procesos sean expresión de la voluntad real de aquellos a quienes se sirve. No es fácil saber enseñar aprendiendo.

En el libro Secretum, de Joserramón Melendes, en reflexión aguda sobre el ser, identifico el siguiente párrafo [1]:

§ [Eraclito]Orden i lógica se identifican; realidá i consiensia son correspondientes. Las relaciones existentes entre los objetos o entidades individuales materiales, el sistema, los perfiles en qe i por los qe encajan las cosas “diferentes”, es el dato qe falta en la consiensia para completar el panorama congruente del mundo, para pasar de mundo (apariensia; serie indefinida de objetos desconegtados) a mundo ordenado (cosmos totalidá de objetos aglutinados por relaciones exagtas, nesesarias). Este logo descubierto en el mundo objetivo, biene a ser el rescate de lo qe obiabamos: el sujeto. La piel […] deja de ser paré qe separa para ser perfil qe junta.

En otro de los escritos de Secretum, en ‘Carta desde el Partido’, leo:

Sé qe no ofresco la seguridá del dogma. Pero es qe no ofreseré nunca la nada, la mentira: La umildá, la autodisiplina i la solidaridá entre los qe las pragtiqen, es la condisión única pero básica, sensiya pero definitiva, para comensar a entendernos en un proceso colegtibo de eficacia istórica, esto es político esplísito i no solo antropolójico. Combersar siertas cosas, revaluar en análisis i no intuisión algunas (no todas) diregtrises i jerarqisasiones de objetibos qe se an anqilosado (eran bibos), talbés a tiempo de curar (eridos en combate), aporta a este trabajo fresco, el espíritu umilde i autodisciplinado asia la solidaridá, ablando como ermanos pero también como políticos, i como políticos pero también como ermanos, no en ‘comunicasión constante’, qe cansa i sobretodo bulgarisa (cotidianisa mal) los temas importantes, pero la distansia necesaria (crítica) no es la incomunicasión: Qe las beyas palabras sirvan para algo más, i qe las otras (anteriores, dibersas) agtiben toda su eficasia a la lus suya. Porque no emos perdido las palabras. Era qe eran oscuras (nasiendo). ¿Podemos la lus ya? […]

Cuando leí estos dos parrafos, a la luz de una relectura reciente de Secretum, al margen de la página escribí: CDPEC. Es qe en el transcurrir de conversaciones con los compañeros del CDPEC y habiendo experimentado la pasión de su trabajo incansable, lo relaciono con las lecturas y relecturas qe hago de Che Melendes y otros poetas. Identifico en la acostumbrada exactitud de palabra y pensamiento del poeta, la acción dura, al margen de la política tradicional, de los compañeros y compañeras activos en el CDPEC. Ellos buscan dar voz y poder a los más necesitados, rompiendo con las actitudes de clase que desconfían continuamente del poder de acción de “la gente” como despectivamente suelen referirse algunos, a los supuestos ignorante, que tanta sensibilidad enseñan y tanto concimiento posibilitan, sin decir la esperanza: no olvidemos, donde quieren hacernos pequeños es que somos grandes.

Pienso que, y voy a permitirme una digresión, en la poesía, en los poetas hay más teoría esclarecedora sobre la libertad de acción que responde al caminar hacia la meta de un fin colectivo que en la mayoría de los tratados de sociología, económicos y de interpretación cultural que pululan entre los expertos estudiosos de dichos temas. El CDPEC está más en la línea con la poesía, para un fin colectivo, que ninguna organización política en lo político. Cuando hablamos de poesía no hablamos de cualquier poesía ni de cualquier poeta; pienso en José Lezama Lima, Juan Antonio Corretje, César Vallejo, Jorge Luis Borges, y Joserramón Melendes; quienes a través de la poesía o por la teoría poética, contenida en su ensayística o crítica, de ellos o sobre ellos, son un golpe rudo a la conciencia de todos, sí, para la inspiración, mas también para la acción. Los poetas mencionados, aclaro, son solo algunos, entre mis preferencias, José María Lima, Angelamaría Dávila y Roque Dalton, sean también guías y otros más contemporáneos que están por dejarse saber en su lucidez o locura que nos implica. Poner el pensamiento de esos poetas en correspondencia con el accionar sobre una realidad que nos perturba no es tarea fácil. Pero sí, o nos alertamos y disciplinamos con la poesía o habremos dejado de comprender por vicios sociológicos el discurso más cristalino que podemos revelar a la conciencia. Ah, no olviden, desde adentro del CDPEC se hace también la poesía: para un fin colectivo.

[1] Respeto y avalo, el criterio fonético de ortografía que practica el escritor.


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